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Estrategia de precios: 3 formas de fijar el precio de tus productos

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Martin Gaviria

Director de Growth

June 10, 2026

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Estrategia de precios: 3 formas de fijar el precio de tus productos | Treinta

El precio correcto y el que realmente funciona

Un dueño de tienda que vende jabón líquido a 8.500 pesos porque "así lo tiene la tienda de enfrente" no está fijando un precio: está adivinando.

Si a él ese jabón le costó 6.800 y al vecino le costó 5.900, ambos venden al mismo precio pero con márgenes completamente distintos. Uno gana, el otro apenas sobrevive.

Esa diferencia invisible es la que separa a los negocios que crecen de los que trabajan mucho y nunca ven la plata.

Una estrategia de precios es el criterio que usas para decidir cuánto cobrar por cada producto, basándote en datos concretos de tu negocio y no en corazonadas.

Las tres más prácticas para un negocio pequeño son la estrategia basada en costos, la basada en la competencia y la de penetración. Pero antes de elegir cualquiera de las tres, hay un paso que ninguna puede saltarse.

Conocer tus costos reales es la base de todo. "Costos reales" significa el costo de reposición: lo que te va a costar volver a comprar ese producto, no lo que pagaste la última vez.

Si compraste aceite a 2.500 pesos hace tres semanas y hoy el proveedor lo tiene a 2.900, tu precio de venta tiene que partir de 2.900. Vender sobre el costo anterior significa que la próxima compra te deja en rojo.

A eso hay que sumarle los gastos fijos del negocio (arriendo, servicios, transporte) repartidos proporcionalmente. Sin ese número claro, cualquier estrategia de precios es un esfuerzo sin base.

Treinta te permite registrar ventas, gastos e inventario desde el celular, lo que facilita tener esos números actualizados sin depender de cuadernos ni hojas de cálculo que terminan perdidos o desactualizados.

Tres estrategias para fijar precios

La estrategia basada en costos es la más directa y la que mejor protege tu margen. Calculas el costo total del producto (compra al proveedor más gastos fijos proporcionales) y le sumas un porcentaje de ganancia.

Para productos de despensa, ese margen está entre 15% y 25%, mientras que snacks, bebidas frías y productos de impulso pueden dar entre 30% y 40% dependiendo de la zona y la categoría.

Si vendes empanadas y cada una te cuesta 1.200 pesos entre ingredientes, gas y empaque, aplicar un margen del 40% te da un precio de venta de 1.680 pesos, que puedes redondear a 1.700.

La ventaja es que siempre sabes que estás ganando. El riesgo aparece cuando el precio resultante queda muy por encima de lo que cobra la competencia, porque tus clientes van a comparar.

Ahí entra la estrategia basada en la competencia, que toma como referencia los precios del mercado. Investigas cuánto cobran los negocios similares en tu zona y fijas tu precio en un rango parecido.

El ajuste depende del valor que ofreces: mejor atención, ubicación, horario extendido, presentación del producto.

Si tienes una tienda de ropa y las camisetas similares se venden entre 35.000 y 42.000 pesos en tu cuadra, puedes ubicarte en 38.000 si tu servicio justifica ese punto medio.

Esta estrategia te mantiene competitivo y evita que pierdas clientes por un precio fuera de rango.

Pero hay una trampa que muchos negocios pequeños no detectan: copiar el precio del vecino sin conocer tu propia estructura de costos te puede llevar a vender a pérdida.

La estrategia de penetración sacrifica margen a propósito durante un período limitado. Consiste en entrar al mercado con un precio más bajo que la competencia para captar clientes rápido, y luego subirlo gradualmente una vez que ya tienes una base.

Si abres una peluquería y el corte estándar en tu barrio cuesta 15.000 pesos, puedes arrancar cobrando 10.000 durante el primer mes para llenar la agenda y que la gente te conozca.

Generas volumen y boca a boca en poco tiempo. El riesgo es concreto: si no tienes un plan para subir el precio después, te quedas atrapado en un margen que no cubre tus gastos, y los clientes que llegaron por el precio bajo se van cuando lo ajustas.

Criterios para elegir tu estrategia

Elegir entre estas tres estrategias depende de tres variables que cada negocio combina de forma distinta.

La primera es el tipo de producto que vendes. Los productos de consumo básico con alta rotación toleran márgenes más bajos porque compensan con volumen, lo que hace que la estrategia basada en competencia funcione bien para ellos.

Los productos diferenciados o de impulso (postres artesanales, accesorios, comida preparada) permiten aplicar estrategias de precios basadas en costos con márgenes más altos, porque el cliente no tiene un precio de referencia tan claro en la cabeza.

La segunda variable es tu margen real. Si tu estructura de costos es eficiente y compraste a buen precio, puedes competir por precio sin sacrificar rentabilidad.

Si tus costos son altos porque compras en cantidades pequeñas o tu arriendo es caro, competir por precio bajo te destruye el margen. En ese caso, la estrategia basada en costos te obliga a cobrar lo que necesitas para sostenerte.

La tercera variable es tu competencia cercana. En una calle con cinco tiendas vendiendo lo mismo, ignorar los precios del mercado es perder clientes.

La estrategia basada en competencia se vuelve casi obligatoria para los productos que tus clientes comparan todos los días.

En cambio, si vendes algo que nadie más ofrece en tu zona, tienes libertad para fijar precios desde tus costos sin mirar a nadie.

Estrategias por tipo de negocio

  • Usa precios basados en competencia para productos gancho que atraen clientes, como huevos, leche o pan.
  • Aplica márgenes basados en costos para productos donde tienes diferenciación o mayor valor agregado.
  • Lanza precios de penetración cuando incorporas algo nuevo que necesita ganar tracción rápido.
  • Si tienes un taller o negocio de servicios, puedes aplicar criterios de precios adaptados a tu especialidad técnica.

La información define el precio correcto

Ninguna estrategia de precios funciona si los números en los que se basa están desactualizados. Un negocio que revisa sus costos y precios cada semana detecta problemas antes de que se conviertan en pérdidas acumuladas.

Esa disciplina de revisar qué compraste, a cuánto lo vendiste y cuánto te quedó transforma la fijación de precios en una decisión informada.

Para calcular correctamente el margen de ganancia por producto necesitas datos precisos de costos y ventas actualizados.

El precio correcto para tu negocio existe, y encontrarlo requiere menos intuición y más información organizada sobre lo que realmente pasa en tu caja todos los días.

Los minimercados que implementan estas estrategias también pueden aplicar técnicas específicas para aumentar las ventas con una combinación inteligente de precios y ubicación de productos.

Con datos organizados, la estrategia de precios deja de ser una suposición y se convierte en una herramienta real de crecimiento para tu negocio.

Si quieres empezar a registrar tus costos, ventas y márgenes desde el celular, conoce los planes de Treinta y elige el que se ajusta a tu negocio.

Las condiciones fiscales, regulatorias y comerciales pueden variar según jurisdicción y normativa vigente. Conviene consultar con un profesional antes de tomar decisiones financieras.

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Preguntas frecuentes

¿Con qué frecuencia debo revisar y ajustar mis precios?

Revisa tus precios semanalmente si manejas productos con precios variables, como alimentos frescos. Los productos estables puedes revisarlos mensualmente.

La clave está en actualizar cuando cambien tus costos de reposición o cuando detectes variaciones importantes en la competencia.

¿Es recomendable usar la misma estrategia de precios para todos mis productos?

No. Los negocios exitosos combinan estrategias según el tipo de producto: usa precios competitivos para productos básicos que los clientes conocen bien, y precios basados en costos para productos diferenciados donde puedes agregar más valor.

¿Qué hago si mis costos son más altos que los de mi competencia?

Busca formas de diferenciar tu oferta: mejor atención, horarios convenientes, productos complementarios, o servicios adicionales.

Si no puedes justificar un precio más alto, necesitas revisar tu estructura de costos para volverla más eficiente.

¿Cómo sé si mi margen de ganancia es adecuado?

Un margen adecuado cubre todos tus costos fijos, te permite reinvertir en el negocio y te da un retorno justo por el riesgo que asumes.

Para productos básicos, entre 15% y 25% es normal, mientras que productos especializados pueden justificar márgenes del 40% o más.

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