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Cómo hacer un inventario inicial para un negocio que recién arranca

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Martin Gaviria

Director de Growth

June 9, 2026

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Uno de los errores más costosos al abrir un negocio es empezar a vender sin tener registrado lo que hay. Sin ese punto de partida claro, es imposible saber cuánto se vende, qué falta reponer y cuánto dinero está atrapado en productos que no rotan.

Hacer el inventario inicial no requiere cerrar el local ni dedicarle un fin de semana entero. Requiere un método simple y el hábito de mantenerlo. En esta guía encontrarás cómo hacerlo paso a paso, sin complicaciones.

Sin inventario registrado, el negocio pierde dinero desde el primer día

Abres tu negocio, empiezan a entrar clientes, las ventas fluyen. Todo parece ir bien.

Pero a las dos semanas hay productos vencidos en la bodega que nadie contó, mercancía que se pidió duplicada porque "me pareció que se había acabado", y ventas que no se concretaron porque el producto debería estar en el estante pero no estaba.

Un negocio que arranca sin inventario registrado no tiene forma de detectar esas fugas a tiempo. Y esas fugas son dinero real que sale sin dejar rastro.

La buena noticia es que hacer el inventario inicial no requiere cerrar, ni dedicarle un fin de semana completo, ni ser experto en sistemas.

Requiere un método simple, constancia en los primeros días y las herramientas correctas. En Treinta puedes registrar todo desde el celular en minutos.

¿Todavía no tienes Treinta? Descarga la app y empieza a controlar tu inventario desde hoy.

Cómo contar sin cerrar la tienda

El error más común al hacer el inventario inicial es querer contar todo de golpe, en una sola sesión, con el local cerrado. Eso agota, produce listas incompletas y la mayoría lo abandona a los pocos días.

El método que funciona divide el local en zonas físicas y cuenta una zona por día, en 20 o 30 minutos, sin detener la operación.

En una tienda de abarrotes, por ejemplo: un día cuentas bebidas, otro el refrigerador, otro productos de limpieza, otro la bodega. Cuatro días, cuatro zonas, inventario completo.

Para cada producto en cada zona registra cuatro datos básicos:

  • Nombre del producto
  • Cantidad actual (unidades físicas)
  • Precio de costo (lo que pagaste al proveedor)
  • Precio de venta (lo que le cobras al cliente)

Si el producto tiene fecha de vencimiento, agrégala. Ese dato vale oro cuando necesitas priorizar qué vender primero.

Una vez que tienes todo contado, el siguiente paso define si el inventario se convierte en una herramienta útil o en una lista muerta. Clasifica tus productos en tres grupos según qué tan rápido se venden.

Los productos clase A son los que vendes todos los días o varias veces por semana: refrescos, pan, huevos. Los clase B rotan cada una o dos semanas: aceite, detergente, atún. Los clase C se mueven lento, a veces pasan semanas en el estante.

Esta clasificación te dice dónde poner la atención. Un faltante de un producto clase A te cuesta ventas cada día. Un exceso de productos clase C amarra capital sin generar retorno.

Para entender mejor cómo manejar el inventario por categorías, el artículo de Treinta sobre control de inventarios explica cómo organizarlo de forma sistemática.

El software de control de inventarios de Treinta permite hacer exactamente esta clasificación desde el celular, con alertas automáticas cuando un producto baja de los niveles que tú defines.

Stock mínimo y punto de reorden: los dos números que evitan quiebres

Con la clasificación lista y los productos contados, hay dos cifras que debes calcular para cada producto clase A y B. Sin ellas, siempre estarás reaccionando a los faltantes en lugar de anticiparlos.

La primera es el stock mínimo: la cantidad más baja que puedes tener antes de quedarte sin producto. Se calcula multiplicando las ventas diarias por los días que tarda tu proveedor en surtirte.

Ejemplo: vendes 5 cajas de leche al día y tu proveedor tarda 3 días en entregarte. Tu stock mínimo es 15 cajas (5 × 3).

La segunda es el punto de reorden: el momento exacto en que debes hacer el pedido, con tiempo de sobra para que llegue antes de que se acabe el stock mínimo. Se calcula añadiendo un colchón de seguridad de uno o dos días más.

Con el mismo ejemplo: punto de reorden = 5 cajas × 5 días = 25 cajas. Cuando tu inventario baje a 25, haces el pedido. Cuando baje de 15 sin que haya llegado el proveedor, tienes un problema que resolver de inmediato.

Aplica estos números primero a tus productos clase A, porque son los que generan flujo de caja constante. Un quiebre de stock en esos productos es pérdida directa de ventas todos los días.

Para los productos clase C la pregunta cambia: no es cuándo comprar más, sino qué hacer con lo que ya tienes.

Los productos de rotación lenta amarran capital que podrías invertir en lo que sí se vende. La salida más efectiva es armar combos o promociones para moverlos antes de que venzan.

Puedes profundizar en este tema en el blog de Treinta sobre cómo calcular el stock mínimo y cómo calcular el punto de reorden.

La rutina diaria que mantiene el inventario vivo

Un inventario inicial sin rutina de mantenimiento pierde su valor en menos de una semana. La diferencia entre un inventario útil y una lista obsoleta está en registrar cada entrada y cada salida el mismo día que ocurre, no al final de la semana.

Para un negocio con movimiento diario, 15 minutos al cierre del día alcanzan para:

  • Registrar las ventas que no se anotaron en el momento
  • Comparar el stock físico de los 5 o 10 productos clase A con lo que dice el registro
  • Anotar si algún producto está cerca de su punto de reorden

Una vez por semana, agrega 15 minutos para revisar los productos clase B y los clase C que llevan tiempo sin moverse.

Esa revisión semanal es el momento de decidir si armas una promoción, reduces el próximo pedido o ese producto simplemente ya no tiene lugar en tu inventario.

Cuando la realidad física y el registro no coinciden, algo pasó: robo, producto dañado, venta sin anotar. Detectarlo el mismo día es fácil porque son pocos registros. Detectarlo a fin de mes, con cientos de movimientos acumulados, es una pesadilla.

Apps como Treinta permiten registrar cada entrada y salida desde el celular en segundos, con alertas automáticas cuando un producto baja del stock mínimo que tú defines.

También puedes vincular cada compra al proveedor correspondiente con la función de gestión de proveedores, para tener trazabilidad completa de cada movimiento.

Después de dos semanas con esta rutina, dejas de comprar cosas que ya tenías, los faltantes de productos clave bajan y tu flujo de caja mejora porque el dinero deja de estar atrapado en mercancía que no se mueve.

Si quieres profundizar en técnicas de control de inventario, también puedes revisar el artículo de Treinta sobre cómo hacer conteos cíclicos sin cerrar tu negocio y sobre qué es la rotación de inventario y cómo mejorarla.

¿Listo para tener tu inventario bajo control desde el primer día? Descarga Treinta y empieza hoy.

¿Tienes preguntas sobre cómo organizar el inventario de tu tipo de negocio? Contáctanos y te ayudamos.

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Preguntas frecuentes sobre cómo hacer un inventario inicial para un negocio que recién arranca

¿Cuánto tiempo toma hacer el inventario inicial completo?

Dividiendo el local en zonas y contando una por día, entre 3 y 5 días. Cada sesión toma entre 20 y 30 minutos y puedes hacerla en horarios de poca afluencia sin cerrar el negocio.

¿Qué hago si encuentro productos vencidos o dañados durante el conteo?

Sepáralos inmediatamente del inventario disponible para venta y regístralos como pérdida. Tener ese dato es importante para ajustar las cantidades que compras en el futuro. Revisa si puedes devolver algún producto vencido al proveedor según los acuerdos que tengas.

¿Es mejor contar por valor o por unidades?

Siempre por unidades primero. El valor monetario se calcula multiplicando unidades por precio de costo, pero sin un conteo físico correcto, ningún número financiero es confiable.

¿Con qué frecuencia debo actualizar el inventario después del conteo inicial?

Los productos clase A requieren seguimiento diario, los clase B una revisión semanal y los clase C una vez al mes. La clave está en registrar cada entrada y salida en el momento que ocurre, no esperar a una "gran actualización".

¿Qué pasa si el inventario físico no coincide con los registros?

Busca primero errores de registro: ventas no anotadas, productos trasladados entre zonas. Si la diferencia persiste, investiga posible robo, productos dañados no reportados o errores del proveedor en entregas anteriores. Detectarlo temprano es lo que marca la diferencia.

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